martes, 31 de octubre de 2006

Guisillo de lentejas al estilo de mamá


Ingredientes

75g de Lentejas por persona
Choricito
Morcilla. Las de Cártama Estación están muy bien
Una patata
Una hoja de laurel
Una cabeza de ajos entera
Una pizca de pimienta
Aceite y Zá


Las lentejas se ponen en remojo el día antes, y cuando se vaya a hacer el guiso se echan en la cacerola y se ponen a cocer justitas de agua y con la hojita de laurel. Es preferible no ahogar las lentejas en agua e irles echando poco a poco cuando se vaya consumiendo, chorritos de agua adicionales para mantener el nivel.

Aparte, se hace un sofrito con el pimiento, el tomate y la cebolla, y se tamiza bien una vez hecho, para quitar las pieles y las pepitas. Un buen truco es triturarlo todo previamente, limpio de pieles y pepitas y así nos ahorramos pasarlo luego por el chino.

Cuando las lentejas estén empezando a estar tiernas, y no dejándolas mucho tiempo porque se desharían, se le echa el sofrito a la cacerola y se le da el último hervor. La cabeza de ajo sin pelar la tostamos un poco al fuego y la echamos también entera en la perola. Para evitar que quede demasiado graso, es entonces cuando le echamos el choricito y la morcillita enteros, sobre todo la morcilla, porque si la cortamos se deshace en la cacerola.

Rectificamos de sabor con la sal y la pimienta y retiramos del fuego. El chorizo y la morcilla ya cocidos se pueden entonces cortar en trocitos y volverlos a echar en la cacerola.

Se sirve bien caliente y recién hecho.

domingo, 29 de octubre de 2006

Puchero con Pringá

El puchero en Andalucía es el equivalente al cocido en Madrid, pero más light. El clima da la cosa así.

Ingredientes (pa una pechá de gente)

300g de garbanzos
500g de carne de cerdo
Medio pollo limpio. (Es más cómoda la pechuga limpia, pero los huesecillos dan sabor al caldo)
1 Morcilla de Cártama Estación (En Mercadona la venden)
1 par de choricitos
200g de tocinito
Los avíos del puchero (Hueso viejo, pellejo salado y espinazo)
2 tronquitos de apio
1 puerro
1 nabo
2 zanahorias
1 cebolla
1 papa bien gordita
Sal

Los garbanzos se ponen en remojo el día antes. Por la mañana se echan unos tres litros de agua templada en una olla y se ponen a calentar los garbanzos con la carne, los avíos, el chorizo, la morcilla y el tocino. Cuando rompa a hervir irá criándose una nata espesa en la parte superior de la olla. Esa grasa es conveniente retirarla para evitar que el caldo quede excesivamente graso. CUando hemos conseguido que no críe tanta grasa el caldo, vamos añadiendo el resto de la verdura. Primero el apio, puerro, nabo, zanahorias y cebolla.

Mantener la cocción a fuego lento durante una hora más o menos. Un cuarto de hora antes de retirar del fuego, añadir la papa, si la echamos antes, se desharía demasiado.

Una vez retirado del fuego, apartamos toda la carne por un lado para la pringá, y el caldo y la verdura por otro para el primer plato.

Primer Plato.

En platos hondos se cortan lasquitas de pan cateto bien duro (Recomiendo el de la panadería de La Curruca de Coín, que se hace en un horno que data de 1800, pero claro, ya se que es difícil conseguirlo) y se añade una ramita de yerbabuena. A esto le echamos el caldito del puchero con unos garbanzos y alguna verdurita.

Segundo Plato

La forma tradicional de hacer la pringá era machacar en el plato de haberse comido el primero, con el tenedor, lo que nos íbamos a comer de carne, morcilla, tocino y chorizo, y luego mojarlo con pan. Ahora se ha puesto de moda pasarlo por la batidora todo y prepararlo en una tarrina para untarla como si fuera paté. En muchos bares de Sevilla podemos encontrar el típico montadito de pringá hecho así.

viernes, 27 de octubre de 2006

De nuevo por aqui

Bueno, después de unos meses frenéticos en los que al fin tenemos un piso propio para vivir, hemos reformado otro para alquilarlo y he sacado mi titulito de ingeniero después de 9 años de retraso, parece que todo empieza a normalizarse un poco. Es mucho lo que queda, pero ahora depende de la economía casera y eso no se puede decidir, bueno sí... renunciar a unas merecidas vacaciones, pero qué se le va a hacer.

En cualquier caso, siempre que pueda y se me ocurra algo, volveré a escribir cosas. Ya sé que sólo escribía cuando me encontraba mal, pero supongo que el escribir cuando uno se encuentra bien es cuestión de esfuerzo. El truco está en escribir para tí mismo, total, quién te va a leer? pero lo gracioso del asunto es que nos leemos unos a otros y eso da mucho juego.

Algo que me está ocurriendo ultimamente es recuperar las recetas que hacía mi madre en casa, y las de mi prima Catalina de Sevilla con la que viví unos años. Mi hermana apuntaba en una libreta las recetas de mamá y las sigue haciendo igual. Reconozco que soy un pésimo cocinero, pero tener casa propia y cocina nueva anima mucho, así que estoy recuperando la memoria perdida. De momento he hecho alguna cosilla que estoy transcribiendo de la libreta de mi hermana a este ciber-medio. Simplemente lo hago porque me trae buenos recuerdos, y, oyes, si a alguien les sirve, pues cojonudo.

Bueno, en las próximas entradas meteré unos platillos sencillitos, como dicen en la peli Como agua para Chocolate, pero que a mí me gustan bastante.

Saludetes.

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