Bueno, hoy los ánimos estaban mejor, así que decidí ir a ver la parte que me quedaba de la exposición "Vanguardias Rusas", en este caso, la que se expone en el propio museo Thyssen. Tengo que decir que en este caso me he visto gratamente sorprendido, así que voy a ironizar más bien poco. También quizá en esta nueva impresión influyeron las aclaraciones prestadas por mi buen amigo Luismi Balduque, gran experto en historia, el lunes pasado, camino de ir a tomar unas cervezas por los aledaños del Congreso de los Diputados después de un duro día de trabajo.
Gracias a él, comprendí que palabrejas como Constructivismo y Suprematismo en realidad tenían un cierto sentido, así que no me asusté mucho cuando hoy me encontré con nuevas tendencias como el Neoprimitivismo, el Rayonismo, el Cubismo, el Futurismo, y por supuesto, la fusión de estos últimos, el Cubofuturismo. En fin, que al final me he ido enterando de que todos estos ismos tienen una cierta base, que lo único que intentan es con un poco de buena fé, explicar lo que no tiene por qué explicarse, o intentar ponerle nombre a lo que no lo ha tenido nunca. Vamos, que ya me he enterado un poco de la historia, pero sigo pensando que en arte abstracto, lo que te gusta, te gusta, y lo que no te gusta, no te gusta, punto pelota (me estoy liando...)
Bueno, al margen de tanto palabro extraño y tantas explicaciones imposibles sobre poliedros irregulares, tengo que estar agradecido a Tita por algunas de las obras que ha traído para que las veamos sus amados sobrinos. Hay piezas que tienen un cierto aura, ya sé que esto es muy relativo, y lo que para mí tiene ese no se qué, para otra persona no lo tiene, pero en mi caso personal, debo decir que me quedé embobado casi quince minutos delante de dos cuadros de Chagall, uno bastante conocido, "El Paseo", el otro, menos conocido, "La Aparición". Son piezas que no se puede explicar el por qué... verlas en fotos ya te hacen pensar un buen rato, pero como digo, verlas de verdad... es otra historia. Merece la pena estar ahí en la sala, sin prisa, pensando en lo que te sugieren cuadros como estos, sin necesidad de explicaciones sesudas... sólo lo que las tripas te dicen al respecto. Sé que peco de ser muy parcial, pero de toda la exposición, me quedo con Chagall.
No puedo cerrar esta reseña sin citar el cuadro de Iliá Mashkov Autorretrato con Piotr Konchatlovski. Una obra muy curiosa donde aparecen ambos pintores en paños menores mostrando cacha, mientras que uno de ellos se dispone a tocar un instrumento... no veo qué necesidad tienen de estar de semejante guisa para tocar una pieza con piano y violín... a no ser que... Cielos!!!!!